La seguridad es un elemento clave en el transporte y eso ha hecho que las sillas para llevar a los nenes sean realmente importantes, no solo para cumplir con las normas, sino también para proteger a bebés y pequeños cuando se desplazan en automóviles. El hecho de escogerla, instalarla y adaptarla a la edad del menor en cuestión marca mucho la diferencia en el caso de que se produzca un choque, frenazo o una maniobra brusca. Lo cierto es que, con el paso de los años, han dejado de ser un accesorio básico y ahora son un sistema que debe ser ante todo seguro.
Razones por las que son de gran importancia
La seguridad es una de las principales, como nos recuerdan los expertos de The Baby House, puesto que el cuerpo de un niño es más frágil y su cuello soporta peor los impactos y la estructura ósea todavía no se ha desarrollado por completo.
Cuando hay un frenazo fuerte o poca velocidad, una sujeción incorrecta puede provocar lesiones de importancia. Una silla no elimina el riesgo, pero sí que lo reduce de manera notable.
La razón principal para usarla es la seguridad. El cuerpo de un pequeño es más frágil, su cuello soporta peor los impactos y su estructura ósea todavía no está completamente desarrollada. En un frenazo fuerte, incluso a poca velocidad, una sujeción incorrecta puede provocar lesiones serias. La silla no elimina el riesgo, pero lo reduce de forma muy notable.
De la misma manera, ayuda a que se mantenga al menor en una posición adecuada durante el trayecto. Todo esto significa que habrá menos movimientos peligrosos y una mayor estabilidad en la carretera. No olvidemos que una silla bien elegida y colocada proporciona mayor tranquilidad a los padres, que se pueden centrar en la conducción sin tener que estar pendientes de si el niño va sujeto de manera segura.
¿Cómo ha cambiado su diseño?
Si echamos la vista atrás, lo cierto es que las primeras sillas que aparecieron en el mercado eran muy simples y estaban alejadas de los niveles actuales que hay en materia de protección.
El paso de los años hizo que la industria fuera incorporando mejores materiales, sistemas de anclaje más firmes y diseños de mayor ergonomía. Hablamos de una evolución no solo en lo estético, sino también a la hora de mejorar la capacidad de absorción de energía en el caso de que se produzca un impacto.
Actualmente, las sillas vienen con arneses de varios puntos, protectores laterales, reductores para los primeros meses y unas bases que ayudan a una mejor instalación.
Del mismo modo, se han refinado bastantes elementos, como los reposacabezas y los apoyos laterales, para acompañar mejor al crecimiento del niño. Todo ello responde a estudios sobre biomecánica infantil y la forma en la que se comporta el cuerpo cuando hay un accidente.
Tipos de silla
Entre las dudas más comunes que hay, podemos hablar de cuál es la silla más conveniente en cada momento. No hay un solo modelo válido para toda la infancia, puesto que las necesidades pueden cambiar mucho con la edad y la altura del niño.
Las sillas para los recién nacidos ofrecen una postura bastante envolvente y están ideadas para ir a contramarcha. Todo ello permite que se protejan mejor la cabeza y el cuello en los primeros meses. Luego llegan los sistemas de retención para bebés más grandes, que dan prioridad a la seguridad y a la estabilidad.
Más adelante se utilizan las sillas de grupo o elevadores con respaldo, que se han diseñado para que el cinturón del coche quede bien colocado sobre el cuerpo del niño.
La clave se encuentra en no adelantar la transición por comodidad o costumbre. Cuando el menor todavía no encaja bien en la siguiente fase, lo ideal es seguir con la silla anterior.
La importancia de la instalación
Una silla de calidad es menos eficaz cuando se instala mal. Este es uno de los errores más habituales y de los que son más peligrosos. No vale solo con apoyarla sobre el asiento y abrochar al niño; debemos asegurarnos de que el sistema quede firme, que no haya holguras en exceso y que el arnés quede bien ajustado.
Existen bastantes modelos actuales que incluyen sistemas de fijación bastante intuitivos, como los ISOFIX, que reducen mucho los fallos de montaje.
De todas maneras, es conveniente leer bien las instrucciones, comprobar la compatibilidad con el vehículo y revisar periódicamente que todo siga en su sitio. Un pequeño descuido puede quitar bastante eficacia a la silla.
Qué mirar antes de comprar
Antes de adquirir una silla, es mejor fijarse en una serie de puntos. El primero es la compatibilidad con el coche. No todos los vehículos admiten todos los modelos de sillas de la misma forma, por lo que hay que mirar el espacio disponible y la clase de anclaje; evitará problemas posteriores. Se debe pensar también en el rango de uso real, para no adquirir un modelo que se pueda quedar pequeño muy pronto.
Otro punto destacable es la facilidad de uso. Una silla que sea bastante segura, pero complicada de instalar, se puede acabar usando mal. Por este motivo es mejor elegir un modelo que sea claro, estable y sencillo de usar.
La ergonomía para los niños es importante, y un buen apoyo mejora la postura y el confort a lo largo del trayecto.
Errores que conviene evitar
Entre los fallos más habituales que se cometen, podemos hablar de pasar al niño a una silla más grande antes de tiempo. A veces es algo que se hace por mera comodidad o porque nos parece que ya cabe, pero la medida correcta no va a depender únicamente de la apariencia.
Debemos vigilar que el arnés no quede flojo, que la silla no se mueva mucho y que el cinturón quede bien colocado cuando se utilice un elevador. Otro error habitual es colocar accesorios que no estén homologados o añadir elementos que no sean parte del diseño original, ya que pueden ser menos eficaces. Lo mejor es usar la silla tal y como indica el fabricante.




