En esta ocasión hablaremos sobre lo que marca las diferencias con la competencia para que un restaurante pueda tener éxito. Os comentamos las claves más interesantes que tienen que ser valoradas:
Atención al cliente
Se recibe al cliente y también nos despedimos de él de manera adecuada, por lo que no debe producirse el llamado síndrome del camarero fugado, aquel que lo que hace es esconderse y que no mira ni a las mesas para evitar que se le pida algo. Este tipo de camarero lo que desea es que todo el mundo acabe con los platos lo más rápido posible y se marche. Una buena atención al usuario precisa, que todo esté ordenado y que haya coherencia en cuanto al servicio. Además, como es lógico, se debe ser amable al atender a los comensales.
Hay que tener en cuenta que, como nos recuerdan los expertos del restaurante Atlántico de Maspalomas, el personal del restaurante tiene que saber recomendar platos y vinos. No en vano, el cliente desea que el personal sea formado, atento y que conozca los ingredientes que tengan los platos.
Ambiente acogedor
No debe haber malos olores ni ruidos en exceso. Lo que buscan los clientes es distracción, así como pasar un momento divertido y tranquilo. Lo que le gusta es que la iluminación sea la adecuada dependiendo del tipo de restaurante y la hora, música de fondo atractiva y que el personal se preocupe por cómo se encuentran.
Tiempos de espera
Los tiempos de espera no deben ser muy dilatados, especialmente entre plato y plato, ni tampoco cuando los empleados traigan la cuenta.
Transparencia
No gusta a la clientela que un establecimiento se promocione como el más exclusivo de la zona para inflar los precios de forma injustificada. La fama se gana a base de buen hacer y de años de éxito.
El valor de una adecuada relación calidad/precio
Lo que quiere el cliente es pagar un precio justo, donde todo esté en consonancia con la materia prima que se le sirva.
La carta del restaurante
Lo mejor es que tenga gran variedad, eso sí, no demasiado larga y que cuente con identidad propia, que se diferencie de los otros restaurantes. Los clientes no desean cartas rotas o sucias y también les gusta que se les sugieran platos.
Carta de vinos
La idea es que sea actual, donde haya referencias a la propia zona y también que el camarero sepa hacer sugerencias al respecto. Algo que no gusta es que se vayan a triplicar los precios del vino. De igual manera, tampoco agrada que vayan a ser los mismos camareros los que desprestigien los vinos locales, diciendo que son caros o que son malos. Muchas veces se hace esto para que se opte por vinos nacionales más caros o internacionales, algo que es bastante fácil de detectar y que causa mala impresión, especialmente cuando los comensales tienen conocimientos sobre vinos de la zona.
Café
Un café es vital para la multitud de clientes, por lo que tiene que ser de buena calidad y con la mayor variedad de alternativas que sean posibles para los muy cafeteros.
Los servicios
Estarán siempre limpios, puesto que al final es el propio reflejo en general del mantenimiento de todas las instalaciones que tenga el restaurante en cuestión.
En la comida es importante la calidad, pero también la calidez en cuanto al servicio
Los clientes siguen valorando de manera importante un servicio adecuado, que se les trate de forma amable, así como que se sugieran platos y vinos. La sensación con la que deben quedarse es que han pagado un precio justo por la comida o la cena, no por los los mayores o menores adornos que tengan la presentación de los platos, sino por la propia calidad del producto que se sirve en la carta.
Estamos hablando de una receta de éxito que empieza desde el propio trabajo en equipo, donde el dueño del restaurante o el gerente se tendrá que reunir con el personal, así como mostrarle todo lo que lleve la carta, haciendo que prueben sus platos, hablar con el propio chef sobre cómo se prepara cada uno, los ingredientes y qué vino puede ir mejor con cada uno de los mismos.
Todo esto pasa, inevitablemente, por preguntar al personal cuál es la opinión de la clientela ante una serie de platos u otros, si es escasa la cantidad o el motivo por el que no se van a cumplir sus propias expectativas.
Al final, hay que ser conscientes de que todo empieza cuando se tiene un equipo de profesionales en el restaurante donde el liderazgo es bueno y los trabajadores cuentan con la formación y motivación necesaria para satisfacer las necesidades de los clientes.




